Ilustración: Juan Reyes Haro

On summer days, for parties, or any other times we were bored, nothing was better than playing games with each other.  Usually without any actual toys, just our imagination, and a few lyrics we’d picked up somewhere along the way.  Some in English, some in Spanish, it was the main advantage of growing up with a family with so many kids.

Yes we had television. Radio.  Even farm animals.  But nothing compared to singing a few of these lyrics and carrying on:

Tin Marín de don Pingüé,
Cúcara, Mácara, Títere fue
yo no fui, fue Teté,
pégale, pégale
que ese merito se fue.

A la víbora, víbora
de la mar, de la mar
por aquí pueden pasar
Los de adelante corren mucho
y los de atrás se quedarán
tras, tras, tras, tras.

Una Mexicana que fruta vendía
ciruela, chabacano, melón y sandía.
Será melón, será sandía
será la vieja del otro día
dia, dia, día, día

Que llueva, que llueva,
la Virgen de la Cueva,
los pajaritos cantan,
las nubes se levantan,
¡Que si, que no,
que caiga un chaparrón!

Que siga lloviendo,
los pájaros corriendo,
florezca la pradera
al sol de Primavera.
¡Que si, que no!
¡Que caiga un chaparrón!
¡Que no me moje yo!